Corría el año 2007, y no
desistía de conocer el primer mundo, anhelaba España con todo mi corazón, pero
cuando se tiene más de medio siglo de edad, las posibilidades disminuyen
francamente. Fue muy azarosa la forma como comenzó este regalo. Era habitual
que los pacientes me dejasen sus mensajes sobre familiares, agradecimientos, a
veces porque demoraba en concurrir a sus domicilios, etc.
Un día vuelvo a casa
luego de una larga jornada laboral, y me encuentro un mensaje por demás
inhabitual. Se trataba de una paciente que había formado una pareja con un
colega uruguayo, hijo de italianos y me llamaba desde España para decirme que
se habían tenido que ir tan rápidamente que tanto ella como su madre no habían
podido despedirse de mí con un beso. Me dejó varios teléfonos y su correo
electrónico. Esa misma noche no perdí tiempo alguno y le escribí como estaba la
situación social y laboral del «paisito». No perdí tiempo alguno,
pues rápidamente me fui a mi computadora a escribirle, le describí como estaba
Uruguay y el deseo que tenía de ir a España; de la emoción me saltaban las
lágrimas por mis ojos y el teclado se encontraba mojado. Dentro de mis palabras le expresé que
era una pena no ser amiga de su pareja, para poder conocer la Península
Ibérica.
Al día siguiente, eran
las 8 de la mañana y mi paciente nuevamente volvió a llamarme telefónicamente
desde Palma de Mallorca, España diciéndome nada menos de que fuera tramitando
mis «papeles», que hiciera un buen currículum vitae, que homologara
todos mis documentos y que concurriese al consulado español. Que me darían casa
y comida por un mes. No podía creer lo que mis oídos escuchaban, era una
desesperación, una locura. Ni bien llegó mi esposo a casa y mis hijos; todos me
dieron para adelante, que iniciara los trámites.
Así fue como mi esposo se
encargó de desarmar, casi 100 títulos de cursos en el exterior y en Uruguay, y
el esposo de una colega me armó el currículum vitae, pues en lo personal era
muy torpe para ese tipo de actividades.
Los días
«volaban» y yo iba recogiendo partidas de nacimiento, homologación de
todo tipo de documentos, solicité mi título a la UdelaR, y poco a poco fui
formando mi currículum. Recuerdo que me significó mucho dinero en esa época
todo este papeleo. Me compré una buena valija, y tuve que viajar dos veces. En
la primera recogí la homologación de mi título en el Ministerio de Educación y
Cultura en Madrid, y luego hice varios contactos de trabajo. Como yo no
pertenecía a la Unión Europea, me obligaron a salir de España, volver al
Uruguay y cuando me saliera el primer contrato laboral, la Embajada de España
en nuestro país me notificaría así regresaba a España. Los días demoraban
«un montón» no veía la hora de partir, si bien lo que dejaba aquí era
una familia, a mis padres mayores y con nanas, a mis hijos, a mi esposo, a mi
hermana y su familia y la medicina de mi
país. Era mucho y fue mucho, pero entre los múltiples factores que me empujaron
a irme, existía uno que era el más fuerte: ayudar a mis padres a su
supervivencia con una paga miserable, pues ellos no habían podido
«ahorrar» para poder tener una vejez digna, y el otro factor era mi
sueño, mi anhelo, mis deseos de conocer sobre mis antepasados sefardíes, tanto,
tanto que mi padre llegó a decir:..”Colón descubrió América y Sarita descubrió
España”.
En aquellos tiempos ya
estaba bastante metida en internet, buscaba todo tipo de material histórico,
cuentos, canciones sefardíes, que brotaban del Romance y del Cante Jondo de
profundas raíces andaluzas.
…El cante por Petenera
cuenta con una cierta disposición a reconocer en todo el acervo musical y
coreográfico flamenco una influencia hebrea. Su propio nombre así lo indica:
«Cante de Sinagoga», aunque no podemos descartar otras teorías…
En la vida musical de
España medieval, no es de extrañar que participaran elementos judíos
conjuntamente con la cultura y tradiciones árabes y cristianas. En referencia a
los sefardíes, la presencia instrumental estaba presente en la música litúrgica
utilizando elementos propios y el cante se pronunciaba en lengua hebrea o
ladino. Esta última, fue empleada para trasladar al castellano los textos
litúrgicos originalmente escritos en lengua santa, ya que el conocimiento del
hebreo por la población de la Edad Media era prácticamente nulo (1).
A los 7 días de mi
segundo viaje a España, ya iba con mis dos contratos de trabajo a mediados de
junio de 2008, para concurrir a otro pueblo muy cercano al que yo vivía.
Habitaba en Yecla y me desempeñaba como Médico de Familia tanto en Yecla como
en Jumilla, pueblo que queda a unos 20 Km de Yecla. Por supuesto que concurría
con colegas españoles que nos trasladaban en sus autos, a los nueve días de
estar en Yecla, en un determinado momento que llegábamos de Jumilla, el colega
que conducía le dije: «Que hermoso lugar, que perfume más rico, este lugar
lo conozco desde hace muchos años». Y siempre me lo recuerda como algo que
lo dejó estupefacto, se trataba nada menos que de la judería de Yecla,
justamente con el auto suyo pasábamos a una calle del puente por donde pasó la
reina Isabel I de Castilla, hasta el día de hoy una rara sensación recorrió mi
cuerpo y mi mente pues yo nunca había estado en ese lugar. Una sensación de
deja vu…muy fuerte no solamente en ese momento sino también ahora que vivo en
Uruguay.
El primer trabajo que
tuve por el SMS (Servicio Murciano de Salud) fue trabajar como médico de
familia en Jumilla que es un pueblo cercano a Yecla, donde vivía. Me llevaba
algo de comida, y al regreso mis compañeros españoles me dejaban en una mutua,
que no es lo mismo que mutualista sino seguros privados para los empleados de
las empresas y para los patrones. Pero en realidad, cuando existía un accidente
grave de trabajo, el trabajador terminaba siendo asistido por el SMS.
Empecé muy rápido a
tratar de contactarme con alguien de mi pueblo, que tuviese que ver con lo sefardí.
Durante mi consulta, si advertía que los apellidos de los pacientes de mi cupo
eran de origen sefardí, siempre interrogaba para ver si sabían de su origen
judío, eran apellidos muy comunes: Soriano, Pardo, Carrasco, Navarro, Francés,
Pato, Tora, Teva, etc.; alguno de ellos eran en su gran mayoría de origen
converso. Así llegué a un hombre joven llamado Salvador Santa Puche del que me
dieron varias referencias de que era un luchador por todo lo judío presente en
España. Finalmente conseguí su teléfono y nos encontramos en un bar de gente
francamente intelectual. Allí me contó que cuando cursaba el liceo, más
exactamente el 4º año, le pidieron que
hiciera un trabajo sobre la Santa Inquisición, es así que concurrió a la
biblioteca más importante del pueblo yeclano, que era la del ayuntamiento
(equivale a municipio o intendencia). En dicha biblioteca entre el material que
le dieron, había un libro de Actos de Fe, donde figuraba la hoguera en las que habían quemado vivos a varios integrantes
de una familia cuyo origen era «Santa» como el apellido de él. Me
relató que ese día quedo shokeado y volvió a su casa y lo primero que hizo fue
a contarle a su padre, este se sorprendió y le respondió: ¡¿y ahora qué podemos
hacer?!
Salvador me contó que
evidentemente ese apellido era converso y lo más probable es que hubiesen
descubierto que esa familia de apellido Santa continuase ejerciendo el rito de
la fe judaica y por eso los mataron según los criterios de la Santa
Inquisición. El mismo que pertenece al grupo de los «anusim» que eran
los judíos conversos que continuaron con la fe judía. Al poco tiempo,
escuchando Radio Sefarad aludieron a las actividades de la Red de Juderías de
España, entre ellas anunciaron un paseo por la Barcelona judía a cargo del filósofo
y escritor argentino Mario Saban. Concurrí y fue una experiencia magnífica,
pues cuando llegamos al edificio donde funcionó la Santa Inquisición, nos
mostró como muchas de las piedras con las que tapizaban el edificio en su parte
exterior, poseían letras y fechas en hebreo, que las habían robado del
cementerio de Monjui (cementerio judío) que fue profanado por los inquisidores
con el fin de utilizar las tapas o piedras de las tumbas judías para recubrir
edificios, como en este caso.
Al poco tiempo me envió
un e-mail invitándome a crear en mi pueblo de Yecla un Tarbut Sefarad.
Realmente no tuve coraje para ello, pues si bien nunca oculté mi credo, la
judeofobia que reina en España es de un tenor muy elevado.
Un colega médico
catalanista y muy culto, ya me había aconsejado no hacer aspaviento con mi
credo judío, porque era muy mal visto por los españoles, pues en su mayoría son
muy devotos cristianos.
Por supuesto que los
poquitos paseos que realicé en algunas provincias de España, fueron buscando
esas raíces perdidas. A medida que continúo leyendo material conexo con este,
me motiva cada vez más, el tema de los apellidos fue una constante durante ese
lustro en España. El lector no se podrá imaginar la cantidad de apellidos
judíos sefardíes que existen en los pueblos donde estuve, y muchos más
obviamente de origen converso.
Recuerdo claramente las
pocas oportunidades en que algunos pacientes me reconocieron conocer algunos
elementos religiosos, como una de ellas era una paciente de apellido Pardo, que
me contó que todos los viernes su madre encendía una vela blanca, pero que no
sabía por qué. No obstante la mujer me comentó que luego a través de unos
primos se enteraron que ese apellido era de origen sefardí. No faltó algún
paciente que cuando le preguntaba si conocía el origen de su apellido, me decía
que no y si yo le afirmaba que era de origen judío, exclamo muy fuertemente:
¡¡¡qué va!!!
También por Carta de
Sefarad concurrí a Venecia y nos mostraron sinagogas que se parecían a las
iglesias, pues sus arquitectos construían iglesias típicas, conocimos el gheto
viejo y el nuevo. Nos enteramos que los primeros en crear dicha palabras fueron
los venecianos.
Dra. Sara Selanikio: Un regalo que me hizo la vida, vivir en España un lustro
28/Nov/2014
Por Ruth Roizner Selanikio, especial para CCIU